29 sept. 2009

EL ROJO DE LA ESPERA


Eugenio Ramírez Vega, había llegado al Virreinato del Río de la Plata, con sus ansias de dinero y de poder. Su padre, un adelantado, le había contado de la riqueza de Las Indias y como los nativos tiraban el oro por doquier.

Si las generaciones pasadas habían sido insaciables en su codicia; en la mal llamada conquista, que con violencia inusual, casi habían diezmado a los nativos, las nuevas traían multiplicadas ambiciones.

Eugenio era alto, rubio, facciones armoniosas, ojos celestes, pestañas largas. Quien lo miraba, no podía percibir a simple vista la frialdad de sus ojos, porque engañaba con su belleza.

Su espíritu aventurero lo había llevado por diferentes tierras donde pudo lograr un cargamento de esclavos, que le sirvieron para hacer sus primeros negocios. Antes eligió las negritas más armoniosas y los negros más fortachones, a quienes hacía trabajar brutalmente.

Primero se ubicó en un lugar alejado del centro. Abrió sus baúles repletos de finos ropajes, apropiados para sus aspiraciones. Siguió trabajando, pero siempre tenía en su mira a la alta sociedad de la época.

Se hizo construir una imponente casa, conforme a la estirpe que él se había creado. Repasó toda clase de galanterías y las mujeres morían por él.

Al atardecer solían caminar por las calles desoladas, unos negritos que llevaban escondidas las esquelas donde lo invitaban a las tertulias de las jóvenes casaderas. Él no accedía muy a menudo para acrecentar su halo de misterio.

Eugenio tenía todo para triunfar; belleza física, ambición desmedida y falta absoluta de escrúpulos, pero una mala costumbre le gustaban las mujeres casadas y las sirvientas.

Sus bajos instintos se veían acallados todas las noches cuando las negras visitaban su suntuoso cuarto. Primero fue Severa, quien tenía su hija adolescente, luego Prudencia y otra y otra… Pero lo más cruel que hizo fue acceder por la fuerza a la aniñada Pedra que lloró su virginidad perdida hasta que sus ojos se secaron.

Pasaron los años. Unos hilos acerados poblaban las sienes de Eugenio cuando conoció a Macarena Benítez de Guardo, mujer hermosa y joven casada con un hombre mayor adinerado y de gran linaje. Se enamoró perdidamente. Ella le correspondía. Era tanta la pasión que el disimulo se iba diluyendo. Los comentarios iban creciendo y aunque tarde el marido se enteró. Urdió todo. El dolor, la rabia, el engaño, la moral por el piso, lo llevaron a esconderse en la casa “de los encuentros”.

Eugenio, perdido de amor entró precipitadamente. Un arma comenzó a vomitar su fuego mortal y no le permitió ni un ay de dolor… Sólo sus ojos se fueron cerrando lentamente. Su cuerpo se fue cubriendo de rojo, como una proyección de la ira contenida de todas las negritas y mulatas que él había dañado miserablemente.


Lucila Soria

AL OESTE DEL PARAÍSO -IV-


PARTE IV: -EL PORTAL

Mientras Jundita se acurrucaba entre las mochilas, Celio y Rodolfo quemaron el cuerpo inerte de la serpiente. En cada cruce de miradas, podían apreciarse los cientos de enigmas que albergaban sus mentes… Rodolfo quebró el silencio diciendo: …-“Bueno,… ¿supongo que podrás explicarme que rayos ha pasado no?...”- Celio movió negativamente la cabeza, en clara señal de no conocer las respuestas…
Después de tomar unos cafés y atizar el fuego, entraron en la carpa, donde Jundita dormía plácidamente… Al verlo, los dos rieron casi al mismo tiempo, y resolvieron hacer lo mismo. Una vez situados en las colchonetas, el gato se acomodó entre ellos y su apacible ronroneo, obró como paliativo para ambos, que de inmediato conciliaron el sueño…
El despertador repicó puntualmente a las 04.30 horas. Salieron a refrescarse y preparar las cosas para emprender su tercer día de búsqueda. Tomaron un desayuno rápido y le sirvieron algo de leche al gato, que la aceptó con suma satisfacción. Ahora tendrían un problema mas: ¿Qué harían con Jundita?... Estaban dudando entre llevarlo con ellos o dejarlo en el campamento,…cuando Rodolfo expeditivamente dijo la frase correcta: …”-Dejemos que el animalito haga lo que prefiera, total,…si fue capaz de eliminar en dos segundos a la bestia mas peligrosa de esta jungla,…¿qué le podría pasar si decidiera quedarse aquí?... Celio aceptó, acarició al gato, se despidió de él,… y partieron rumbo a la zona…
No habrían caminado ni cien metros cuando Celio Volvió a “sentir” esa mirada familiar en sus espaldas, sonrió y dijo: “…- Rodolfo mirá detrás de mi por favor…” Su amigo giró la cabeza,…y allí venía muy tranquilo Jundita a reunirse con ellos… Los sobrepasó unos metros y se ubicó diez pasos por delante. Lo gracioso fue que a cada tanto, detenía su marcha y se daba vuelta, para ver si ellos continuaban detrás. En un momento observaron, que por seguirlo, estaban apartándose del camino original… Cuando intentaban cambiar de orientación, el felino volvía a ubicarse al frente, para volver a desviarlos… Era muy notorio que este movimiento lo estaba haciendo adrede… Por fin optaron por detenerse, para tratar de dilucidar que es lo que el animal quería hacer. Se sentaron y Jundita repitió lo efectuado la noche previa: mirar a Celio muy fijo y en seguida girar la cabeza para clavar sus ojos en dirección oeste…
Luego de cambiar ideas al respecto, tomaron la decisión de seguir al gato…después de todo, ya había probado con creces cualidades muy “especiales”…
El único inconveniente se presentaba en que el camino elegido por él, empezaba a hacerse muy complicado, debido al tipo frondoso de vegetación. A cada instante se hacía mas y mas impenetrable…Tuvieron que abrirse paso a fuerza de machete, además de tomar la precaución de dejar marcas cada diez metros, para no desorientarse en el camino de regreso. Nunca habían estado en un lugar de la jungla con tanta frondosidad, motivo por el cual, tenían que hacer grandes esfuerzos para observar la luz del sol a través de los árboles.
Para Jundita en cambio, todo resultaba mas simple, él avanzaba fácilmente entre el ramaje y luego se echaba cómodamente en el pasto para esperarlos…
Cuando habían recorrido cerca de un Km. decidieron descansar y sentarse sobre un viejo tronco…En ese momento, cuando Rodolfo estaba atando los cordones de sus botas, vio un objeto brillante unos metros adelante…Se acercó y lo recogió del suelo…¡¡¡Su sorpresa fue enorme, al recoger con sus manos otra moneda exactamente igual a la que ya poseían!!!…
Ambos quedaron perplejos al observar el nuevo hallazgo, y miraron de costado a Jundita que correteaba festivamente entre la maleza…
El gato no sólo los había salvado de una muerte horrible, sino que además, los estaba guiando con gran precisión, al centro del territorio que ansiosamente estaban buscando…
Quedaron muy asombrados, no sólo por el nuevo descubrimiento, sino por la forma en que Jundita los había guiado hasta él.
Se miraron nuevamente buscando en cada gesto alguna explicación lógica que les permitiera entender lo que estaba sucediendo…Después de permanecer unos minutos en silencio, Celio elaboró una reflexión: …-“ Estamos en medio de una zona jamás hollada por ser humano alguno,… debemos estar preparados para observar ciertos hechos, que escapen notoriamente a nuestro entendimiento…Creo que el gato es un enviado de Dios, y por alguna razón que aun desconocemos, nos esta protegiendo y ayudando…Quizás encontremos la fortuna que hemos imaginado…O tal vez hallemos algo que esté necesitando la humanidad…Pero siento en mi interior la evidencia y la certidumbre, que será muy importante lo que descubriremos,… sea lo que sea…”- Rodolfo intentó forzar una efímera y sarcástica sonrisa de descreimiento, ante lo dicho por su amigo,…Pero no lo hizo, al observar lágrimas en sus ojos… Por el contrario,… se acercó a él y lo abrazó fraternalmente para contener su llanto…
Al cabo de unos minutos, estaban en marcha de nuevo con Jundita brincando muy feliz delante de ellos.
El camino por donde el gato los llevaba se hacía más intrincado y abrupto a cada paso. Hicieron cálculos rápidos, y se percataron que les sería imposible regresar a esas horas al campamento. De hacerlo, serían atrapados por la oscuridad del anochecer… Entonces optaron por continuar, y hacer noche en algún rellano que encontrasen…Cuando estaban a punto de caer exhaustos vieron pasmados que Jundita se había detenido y permanecía estático, mirando hacia su derecha…
Rodolfo tuvo un escalofrío al hacer memoria de aquélla horripilante serpiente y desenfundó su arma previsoramente… Pero no había ninguna bestia en la dirección que el gato tenia orientada su mirada…Hicieron una breve observación general, con el mismo resultado negativo…
Sólo les causó una profunda extrañeza la presencia de dos árboles de un peculiar color violáceo… Era muy sabido que en la Jungla, no existen los matices de ese tono. Se acercaron para tener una visión más nítida de ellos, dada la escasez de luz existente… Y sin dudas la tonalidad de los árboles era violeta... Su altura no sobrepasaba los 20 metros, y eran poco frondosos. Lo extraño de ellos era su corteza, extremadamente suave, similar a la textura de un lienzo de terciopelo…Hasta se podría decir, que era muy placentera al tacto,... en medio de tanto arbusto, y tanta maleza rustica y agreste…
Luego de hacer una revisión de la zona, decidieron que era lo suficientemente tranquila para acampar en ella,…además que su “guía”, ya estaba tendido en el pasto en claro síntoma de tomarse un merecido descanso…
Debido a que dormirían a la intemperie, prepararon cuatro fogatas, armando con ellas un cuadrado de unos cinco metros de lado. Colocaron en el centro, una quinta fogata e instalaron cerca de ella sus colchonetas. Se refrescaron un poco con el agua que habían recogido de un providencial arroyo cercano, divisado poco antes que Jundita decidiera ubicarse frente a los mencionados árboles...
La fogata central, la utilizaron como brasero, ya que Rodolfo había prometido cocinar un riquísimo guiso, a base de frijoles, y con un agregado de truchas que también había pescado fácilmente en aquel arroyuelo.
A todo esto, el gato se había “cautivado” con los famosos árboles violeta, situándose en medio de ellos. Y desde allí no perdía ningún movimiento que Celio y su amigo efectuaran. Cuando Rodolfo sirvió la cena, Jundita aceptó con mucha satisfacción, el suculento trozo de trucha que Rodolfo le convidó.
Apenas acabaron la cena se acostaron, ya que no podían soportar un minuto más el terrible cansancio acumulado... Casi de inmediato, el sueño los envolvió rápidamente...
Cerca de las 2 AM, Celio despertó, debido a una intensa sed producida por el exceso de sal en la comida. Contrariado, se dio cuenta que su amigo había utilizado toda el agua existente para preparar la cena…
Tomó el farol, las alcarrazas y resignado se encaminó hacia el arroyo... Mientras regresaba, divisaba a la distancia con mucha claridad, las cuatro fogatas humeantes. Y debido al resplandor que éllas causaban observó a Jundita sentado entre sus “queridos” árboles aterciopelados... Se detuvo un instante...y lo que vio después lo dejó atónito y casi sin aliento...
Detrás del gato observó perfectamente la silueta de un hombre que se movía entre ambos árboles...En un primer momento tuvo la intención de hacer un rodeo y acercarse por las espaldas del sujeto para averiguar sus propósitos, ya que temía por la vida de Jundita... Pero al ver al gato muy tranquilo, decidió agacharse y seguir la vigilancia desde allí...
La escena le provocó gran desconcierto, al notar que el gato comenzaba a recorrer con su habitual parsimonia, la línea imaginaria que unía un árbol con el otro... Cuando hubo repetido ese trayecto cerca de veinte veces, el sujeto que aun permanecía detrás, levantó uno de sus brazos y Jundita detuvo su caminata... Seguidamente una fuerte luminosidad blanquecina se generó de la nada entre los dos árboles,...formando algo similar a una pantalla de cine de unos cuatro metros de largo por tres de alto...Seguía viendo al gato por delante de ese rarísimo “tapiz” lumínico,...pero ya no divisaba al hombre, suponiendo entonces, que él se encontraría oculto entre la maleza...
Seguidamente su ansiedad lo superó y fue directamente hacia allí... Jundita al verlo, corrió presuroso a su encuentro y como era su costumbre, refregó su cuerpo con el de Celio, en clara señal de alegría por su presencia... Celio sin apartar los ojos de aquella extraña “pared” de luz, fue a despertar a Rodolfo. Lo hizo de una forma muy sigilosa, dado que no sabía con exactitud, donde se ocultaba el extraño sujeto, al cual perdió de vista al formarse aquella trama opalina y luminosa...
Su amigo dormía como bebé, y fue ardua la tarea para despertarlo,… incluso una vez que lo hubo conseguido, tardó unos cuantos minutos en lograr despabilarlo por completo...Lo primero que Rodolfo percibió fue el rostro pálido y desencajado de su compañero... No intentó explicarle en ese momento todo lo que había visto...sólo le hizo un ademán para que viera, por él mismo, el portento generado entre los dos condenados árboles...
Cuando Rodolfo tuvo plena conciencia de lo que estaba viendo, instintivamente se levantó dando un salto hacia atrás… “-…Decime amigo… ¿¡¡que diablos es eso!!?...”- Celio entonces, lo puso al tanto de lo que había observado previamente, y “cómo” esa cortina de luz se hubo generado… Además hizo referencia de la silueta que merodeaba detrás del raro fenómeno incandescente…
Entretanto Jundita los miraba produciendo pequeños maullidos, cosa que nunca antes había hecho…
Los dos amigos decidieron acercarse con mucho sigilo… Rodolfo, como era habitual, se calzó su 45 en la cintura, y Celio hizo lo propio, llevando consigo uno de los dos afilados machetes… El gato se colocó rápidamente delante de ellos y avanzó presuroso hacia el haz de luz… Sólo detuvo su andar cuando estaba a menos de un metro del sitio en cuestión… La tranquilidad que mostraba el felino, obró como un bálsamo entre ellos, y su aprensión fue disminuyendo lentamente… En realidad la incertidumbre mayor de ambos estaba centrada en la misteriosa figura humana,… de la cual ignoraban su paradero…
Una vez que estuvieron de frente al telón de luz blanquecina, Rodolfo hizo un rodeo para investigar que había detrás de ella…Una vez allí se percató que todo era absolutamente normal…Sólo árboles, breñas, matorrales y todo lo habitual y conocido que puede hallarse en la selva… Celio incluso llegó a creer que la silueta divisada era sólo fruto de su imaginación…
Permanecieron quietos unos minutos, como a la espera de que “algo” ocurriese… Por fin Rodolfo dijo a su amigo que sería mejor retornar y descansar un rato hasta que amanezca…En ese momento vieron asombrados como Jundita, después de mirarlos de manera muy especial, trasponía de un salto la extraña luminiscencia, desapareciendo instantáneamente de su vista… Rodolfo entonces, viendo la expresión de angustia en su amigo, lo tomó fuertemente del brazo y le dijo: “…-Vamos compañero,…llegamos hasta aquí, y estamos vivos, gracias a ese condenado gato… ¿Que podría pasarnos de malo, si una vez más seguimos sus pasos?”…-
Y así,…ambos cruzaron el portal…

Sergiotarot

28 sept. 2009

AL OESTE DEL PARAÍSO -III-


PARTE III: -JUNDITA


Como lo habían calculado, apenas unos minutos después de las 06.00 HS., llegaron a la costa del río Negro…Buscaron un buen lugar donde dejar la camioneta y desempacaron todos los insumos, para luego acomodarlos en sendas mochilas.
Antes de iniciar el camino que los conduciría hasta la zona donde el río se hace mas estrecho, revisaron varias veces el material que transportaban. Estaban ansiosos, pero no podían permitir que esa ansiedad, hiciera que olviden algún elemento, para luego lamentar no poder regresar en su búsqueda.
Cuando arribaron al río, ya el sol comenzaba a hacerse sentir… Si bien la temperatura era aun mas que aceptable, no superaba los 20ºC, cuando llegaran al territorio Junda esa marca estaría unos 10 ó 15 grados mas elevada. Por es misma razón, era prioritario aprovechar al máximo el “fresco” de ése momento y apurarse en cruzar el torrentoso río.
Esta vez no les hizo falta el ungüento de tiburón, ya que el caudal de agua no sobrepasaba los 50 cm de alto.… Se alborotaron sonrientes al sentir, como las pirañas intentaban infructuosamente morder sus durísimas y altas botas de cuero.
Tardaron alrededor de media hora en cruzar los ciento cincuenta metros que los separaban de la ribera oeste.
Al llegar, observaron que no estaban solos en medio de de semejante inmensidad… Un pequeño grupo de jóvenes indígenas, estaban tratando de pescar, aprovechando el bajo nivel del río. Sabían que debían ignorarlos, ya que en algunas ocasiones los Jundas eran un tanto belicosos con los extraños o forasteros.
Continuaron su avance en dirección oeste, internándose en la zona más frondosa de la selva próxima al río… Después de recorrer unos cuatro Km. llegaron por fin al lugar exacto donde siete días atrás, hallaran la misteriosa moneda… Luego de hacer un breve reconocimiento del lugar, instalaron la tienda. Hecho esto decidieron descansar un rato ya que el calor y el cansancio iban en aumento. Prepararon una rápida y liviana comida, y tomaron bastante agua, ya que es muy común en la selva, correr el riesgo de sufrir deshidratación, con una temperatura que en esos momentos superaba los 39ºC…
Siendo las 15 horas, decidieron comenzar a explorar el lugar. Para ello, utilizaron como referencia central del inicio del sondeo, el sitio del hallazgo original, que de manera muy previsora, habían dejado marcado con tinta roja en un árbol cercano.
Harían un rastrillaje con el máximo cuidado posible, con la cautela de anotar cualquier cosa que encontrasen... Como no sabían en que dirección buscar, eligieron al azar, uno cualquiera de los puntos cardinales. Por un simple motivo de comodidad, decidieron hacerlo en el sentido por el cual venían avanzando, o sea en dirección oeste. Trazaron una línea imaginaria, para hacer un barrido de aproximadamente cincuenta metros para cada lado del lugar donde habían colocado la marcación original.
La tarea en verdad era agobiante,... el sol les caía encima como una puñalada hirviente… Después de dos horas de minuciosa y prolija inspección, decidieron detener la actividad hasta el día siguiente. Planificaron recomenzar a las 05.00 Hs, ya que sin duda alguna, el lapso del amanecer era el momento mas provechoso para tal desgaste físico.
Antes de volver al campamento, delinearon bien la zona que habían revisado, y fueron acopiando varias ramas secas, troncos y mucha hojarasca, para encender una gran hoguera...
Debían ser muy cuidadosos en mantener un buen fuego nocturno, para evitar la aproximación de animales, que para esas horas, con seguridad, ya habrían detectado su presencia.
Prepararon una cena abundante y decidieron a pesar del calor, dormir dentro de la carpa, no sin antes tomar la precaución de intensificar bastante el fuego…
Les costó notablemente conciliar el sueño, en parte por el cansancio y además por los perpetuos sonidos nocturnos, que por momentos eran ensordecedores…
Se despertaron varias veces durante la madrugada, incluso Rodolfo salió con su revólver en un par de ocasiones, creyendo escuchar el rugido típico de un león merodeando los alrededores… No lo tranquilizaban en lo más mínimo, los comentarios explicativos que hizo Celio al respecto. Repitiéndole, en mas de una oportunidad, que no existían leones en el Matto Grosso… Algo por cierto, de ninguna manera comprobado científicamente.
Las primeras luces del alba, los sorprendieron tomando café cerca del fuego, que aun mantenía una llama más que moderada.
Fue en ése momento cuando a Celio le pareció percibir que “alguien” los estaba observando…De inmediato le hizo un súbito gesto a Rodolfo, y éste tomó su potente linterna para alumbrar instantáneamente en la dirección que Celio le indicaba… Ambos pudieron ver “algo” que se escondía detrás de los matorrales… Rodolfo, en forma instintiva, tomó su arma y apuntó contra la arboleda… Su amigo lo detuvo enérgicamente, conociendo perfectamente la impulsividad de Rodolfo… Le explicó que una detonación de su calibre 45, no haría otra cosa que provocar un innecesario estado de alerta en la población Junda, algo que podría poner en alto riesgo sus planes…
Muy cautelosamente fueron en dirección a los arbustos…Y estando a escasos cinco metros, Rodolfo enfocó el reflector, en dirección a la espesura…Apenas pudieron distinguir, como un pequeño animal corría muy velozmente y zigzagueante,… perdiéndose entre los árboles… Ninguno de los dos, pudo darse cuenta con certeza de que especie se trataba. Hicieron un breve razonamiento y realmente se encontraban sorprendidos, ya que el animal era de tamaño pequeño, algo que no coincidía con la percepción que tuvo Celio, al sentir la fuerza de la mirada a sus espaldas… Pensaron en una hiena, aunque éstas no suelen escaparse y mucho menos a tanta velocidad…
Es muy sabido que en la selva no existen cuadrúpedos pequeños, del tamaño de un animal doméstico, como por ejemplo perros, gatos, ardillas…etc.… Ya que serían presas muy indefensas para la fauna que puebla la zona. Terminaron por creer que seria una liebre salvaje, escapada de un criadero de cazadores clandestinos; y que para esas horas ya formaba parte del desayuno de algún puma hambriento… La teoría, en verdad no los conformaba en lo mas mínimo, pero era lo único que se aproximaba someramente a la realidad…
Terminado el suceso, se prepararon para continuar la búsqueda, aunque Celio no podía dejar de sentir, aquélla penetrante mirada en su interior…
Estuvieron todo ese día rastrillando el terreno, prácticamente sin descansar ni un instante. Cuando el sol se escondía tras el horizonte, la superficie que habían inspeccionado era aproximadamente de una hectárea.
Estaban realmente agotados y comenzaron a sentir los primeros síntomas del desánimo…
Recorrieron muy lentamente y jadeantes el camino de regreso al campamento…
Volvieron callados, sólo pensando en comer algo y descansar, para reponer las energías perdidas. Cuando faltaba poca distancia para llegar, Celio volvió a sentir “esa mirada” detrás suyo… Esta vez lo tomó suavemente a Rodolfo del brazo y le hizo un gesto, para que éste adelantara sus pasos… Su amigo entendió rápidamente y aceleró su marcha… Celio, al unísono, detuvo su andar y se dio vuelta muy despacio… Y allí estaba,…¡¡¡su mente no podía creer lo que sus ojos le estaban exhibiendo!!!... A escasos diez metros de él,… un bellísimo gato siamés lo observaba con meticulosa atención… No pudo evitar sonreírse, a pesar de la profunda sorpresa generada por tan increíble “espécimen”… Se acercó con cautela y el gato continuaba quieto,…con la mirada fija,…clavada en sus ojos… Cuando estuvo frente a él, lo acarició y el animal respondió con gratitud sus caricias. Luego lo alzó en brazos y lo llevó consigo hasta el campamento.
Rodolfo al verlo,… habló fuerte y sarcásticamente: -“… ¿no me dirás ahora que “esta” es la fortuna que vinimos a buscar no?...”- Rieron a carcajadas y por un buen rato se olvidaron del cansancio y los dolores musculares…
El gato se sentía evidentemente muy cómodo con ellos. Sólo había algo que les llamaba profundamente la atención… En los momentos que el animalito estaba quieto, lo miraba a Celio, muy fijo y luego giraba su cabeza, para dirigir su vista siempre en una misma dirección… Se cambiaron de lugar, a modo de prueba, y la actitud del gato seguía siendo la misma… Después de observar a Celio…miraba siempre en dirección oeste… Parecía evidente que trataba de señalarles “algo”... Gesto que ellos aun no estaban en condiciones de interpretar…
Fuera de esta circunstancia, el comportamiento del gato era totalmente normal, y de forma muy resuelta, se transformó en un integrante más del campamento…Dicho en otras palabras, el pequeño “siamés” había conquistado rápidamente su corazón... Aunque siempre mostraba una notoria predilección por Celio, sin perderse en absoluto ningún movimiento que éste hiciera.
La noche se presentaba tranquila y muy luminosa, debido a la ausencia de nubes y a una hermosa luna llena en el horizonte…A Celio le valió ese momento para recordar con mucha nostalgia aquellos versos hermosos de Pablo Neruda : “…la noche está estrellada y tiritan azules los astros a lo lejos…mi alma no se contenta con haberla perdido”… En recuerdo obvio de su amada Drulsila…
Cerca de las 22 horas comieron una riquísima cena preparada por Rodolfo, a base de frijoles. Hasta “Jundita”-así bautizaron al gato-, comió con muchas ganas de aquélla comida. Luego de charlar un buen rato, decidieron irse a dormir. Cuando estaban invitando a su nuevo “huésped” para compartir la carpa, escucharon un zumbido tan familiar como aterrador, que los paralizó… ¡¡¡Una serpiente de cascabel los esperaba amenazadora en su clásica posición de ataque!!!…Se quedaron muy quietos,… estaban lejos del revólver de Rodolfo,…y cualquier movimiento podría ser letal…¡¡¡Ambos sabían la horrible muerte que les provocaría, sólo un ínfimo mordisco cargado de ponzoña, de ese animal!!!...
La “cascabel” parecía tener todo bajo control,… estaba ubicada sólo a tres escasos metros de sus cuerpos,… esperando el momento preciso para atacarlos…Se miraron uno al otro sin resolver como actuar… Sintieron fluir por la sangre, y la piel el sudor frío provocado por el exceso de adrenalina…En ese momento,…ocurrió lo inesperado,…¡¡¡El gato se interpuso imprevistamente entre ellos y la serpiente!!!... Rodolfo pensó: “… ¡¡¡es ahora o nunca”!!!..., y se abalanzó de bruces sobre su arma… Celio saltó un metro a la derecha cerca de la carpa… Dejando a Jundita cara a cara con el siniestro reptil… Cuando Rodolfo apareció con su 45 en la mano derecha y lista para disparar en la cabeza de la maldita serpiente,…fue mudo testigo del hecho asombroso que ocurrió: … El gato estaba mirando fijo a la alimaña, como queriendo inyectarla con la mirada… A los pocos instantes, la víbora comenzó a retorcerse y segundos después cayó hacia atrás… Cuando ambos se acercaron ya había muerto…
Instintivamente se aproximaron a Jundita, para ver si no estaba lastimado, y al hacerlo, el gato se sumó a los dos, y refregó la cabeza por sus piernas, demostrándoles con claridad que no tenía ninguna herida...Y muy tranquilo, se acomodó en un rincón de la carpa, como si nada hubiera ocurrido…
Sergiotarot

27 sept. 2009

A LAS DOCE



- ¿Qué te pasa Matías que estás tan triste? – Nada mama – A mi no me vas a engañar. A vos te pasa algo. ¿Estás cansado? Si ya no vas a la escuela. Hasta tu burrito está descansando.

Ahora que estamos solos, contame que te pasa. ¿Tienes fiebre? – No mama, sólo tengo una cosita aquí (se señala el pecho). – Así ¿y que es eso? – No sé, pero cuando hemos ido a la ciudad con la Srta. Chichí, en la televisión decían a cada rato que iba a llegar Papá Noel, con muchos regalos y nosotros no lo hemos visto, para aquí nunca ha venido. - ¿Y eso te pone triste? – Si, porque quisiera que mis hermanitos y yo también tengamos regalos coloridos y que todo esté pintado de colorado, verde y dorado. Y un árbol grande lleno de regalos, tarjetas y cartas, como el de la ciudad.

¡Ay! Matías, es la primera vez que me hablas de esas cosas, yo no sabía que existía ese Papá Noel. Debe ser alguien de otro lado, algún extranjero, porque yo no nunca loi escuchao nombrar. Y los colores hijo aquí también podemos adornar con talas, tuscas, paraísos, mistoles…

Al oro lo vamos a poner con los ramilletes de las tipas, las quellosisas y las florcitas de las tuscas, y al colorado con todas las flores del geranio que tu papá ha traído de Tucumán. Si, nosotros también tenemos esos colores, Matías. Nada más, que capaz que no los sabemos acomodar bien. Te prometo que yo te lo voy a preparar un árbol grande y hasta le vamos a poner papel celofán, que nos ha mandado tu tía Elena, en la última encomienda de Buenos Aires.

Y si te parece poco, hasta te lo puedo poner pedacitos de lana de colores de la última manta que estoy tejiendo para venderla.

- Está bien mama, no se preocupe tanto. Yo de flojo nomás mi puesto triste, por esas cosas que ni conocemos nosotros. ¡Pero es que me han gustado tanto los colores y los brillos!

- Hijo, usted tiene que estudiar mucho. Me ha dicho la Srta. Chichí que es muy capaz, así que después va a ir a la ciudad para estudiar. Se va a recibir para poder comprar y adornar todos los árboles que quiera, mi muchachito. Y ahí también sabrá bien quien es ese Papá Noel.

Nosotros también vamos a celebrar el nacimiento del Niñito como todos los años. La bendición hijo, y vaya nomás a dormir, ahora es tiempo de descanso.

Al día siguiente. Matías estaba pensativo y su mamá volvió a arremeter con las preguntas - ¿Y ahora que pasa hijo? ¿Siempre preocupado? – bah mama, ni yo mismo se que me pasa. Hoy me he puesto a pensar que como somos pobres y no hay trabajo mi papá nunca está en la casa. Si no va pa la cosecha de la papa, va para el maíz, el algodón o la caña de azúcar. Yo hago cosas de hombre, porque casi no hay hombre en la casa.

- Matías vos sos un niño y debes vivir así como un niño. No quiero que hagas tareas de grande, porque vos no sos un hombre. Te faltan años, mi muchachito. A mi me gusta mucho cuando juegas con tus hermanos al “oíto chipaco”, a las bolitas y a las escondidas. Hasta cuando la Carmen se anima a contar saltiando y yo me río de lejos.

- Tu papá tiene que irse porque si él no trabaja ¿de que vamos a vivir? Vos tienes razón, pero yo demoro para terminar un frazadón. Y eso no alcanza hijo, cada vez es más difícil todo. Con la gracia de Dios, ustedes son sanitos, fuertes, mis buenos compañeritos.

Matías la besa con inmenso amor a su mamá y queda un rato abrazándola.

- Mama hoy mi estao acordando todo el día del abuelo Zacarías y me he ido a rezarle en la cruz, donde ha caído muerto, de tanto y tanto hachar quebrachos y nadie nos a pagao por su vida. Nadie, mama. Y tan bueno que era. Nunca me voy a olvidar de sus hermosos cuentos de animales; ¡Y cómo los contaba! Sobre todo el del zorro, que les ganaba siempre con sus picardías y sus andadas.

Cada vez que me acuerdo de mi abuelito, le doy gracias a mi Diosito de que mi papá no sea hachero. Me duele el alma cuando oigo el ruido del hacha en el potrero de Don Elpidio. ¡Este hombre si que se está acabando la vida! Siempre lo estoy espiando, porque tengo miedo que le pase lo del abuelo y no tenga quien lo ayude. Está tan solo. No tiene ni siquiera un nietito a quien acariciar, pobrecito.

Su madre se acerca, le acaricia el pelo, le besa las manitas pequeñas y callosas y lo acuna en su regazo. – Ya va a llegar el día en que tu papá podrá encontrar un trabajo aquí cerca de nuestra casa, para que no tenga que irse nunca más. Si para nosotros m’hijito, también tiene que llegar la oportunidad de vivir mejor. Lo mas importante, Matías, es que nos queremos mucho y que somos muy unidos.

- Mamita, yo no estoy desconforme con nada, les agradezco a mi papá y a usted por todo lo que hacen. Yo sólo quiero que estemos siempre juntos. Como ahora que ha llegado diciembre y todo parece más lindo, la casa, las plantas, las flores y esas ganas de mi papá de hacer todo y de que estemos alegres y contentos.

El niño amaneció alegre y salió corriendo a buscar las mishquilas (chilalo) que había visto el día anterior, cuando había ido a buscar las cabras con Tomás y la Carmen. ¿Pero por qué se apuraba tanto? Es que quería llevar las vasijitas para ponerlas en la mesa del pesebre que había preparado su madre.

Tenía miedo de que alguien encontrara su tesoro. Había visto a otros niños que andaban jugando por ahí.

Nunca había sido mezquino, pero ese día quería comer toda la miel. ¿Será que esto es pecado? Mi mama dice que se debe compartir todo con los hermanos para que Diosito no se enoje. Es la primera vez que tengo ganas de comer todo solito. ¡Hoy no le voy a hacer caso a mi mama!

Unos pájaros pasaron raudamente por su lado y se posaron en un frondoso algarrobo. Estiró la gomera y al mismo tiempo cayó herido un quetubí. Un escalofrío se apoderó del cuerpito de Matías. Levantó a la avecita casi moribunda la sopló, acunó y la puso debajo de su camisa. Todo fue inútil. El animalito murió pese al calor del pecho del niño.

Un ruido en medio de la gramilla lo hizo volver la cabeza estrepitosamente - ¿Quién está ahí? ¿Sos vos Tomás, que me quieres hacer asustar? – Una voz firme y con dulzura le respondió – No soy Tomás. Soy alguien al que no vas a ver, pero quiero que me escuches bien lo que digo. No debes matar a los pajaritos. Ni ser mezquino. ¿Por qué quieres dejar a tus hermanitos sin miel, que a ellos también les gusta?

- Yo siempre les llevo para ellos, pero hoy, no se porque he querido que sea todo para mí. No lo voy a hacer nunca más.

- Si dices que no lo harás, yo te creo porque se que eres un niño bueno y de nobles sentimientos. Se te nota en tu carita dulce.

Ahora corré hasta donde está la miel y encontrarás muchísimas tinajitas. Tené cuidado para no romperlas y llevale a toda tu familia.

- Dígame primero, ¿Quién es usted y por qué no puedo verlo?

- Esta noche cuando sean las doce y se escuchen las campanas de la capillita ahí estaré yo. Apareceré ante vos y sabrás quien soy.

- ¡Ah! entonces es Jesucito, porque Él va a nacer esta noche.

Mi mama ha hecho un pesebre con maderitas, ramitas, chalas y palitos y una hermosa cunita con espinas de vinal y pastito seco. Todo está lindito y vamos a estar muy alegres, porque va a nacer el Niñito. Nosotros le vamos a cantar y bailar y mi papá va a tocar la guitarra.

¿Seguro que va a estar conmigo? No se olvide que yo lo voy a estar esperando. ¡Ah! le voy a regalar la única pelota que tengo. Me la ha dao la Srta. Chichí en la escuela, cuando el último día de clases he leído bien la lectura de la Navidad.

Lucila Soria

lucila_soria@yahoo.com.ar

AL OESTE DEL PARAÍSO -II-


PARTE II: -LA BUSQUEDA-

Durante el viaje de regreso, Rodolfo tuvo todo el tiempo del mundo para planificar que hacer ahora… El tenía una personalidad práctica, algo pragmática, creía lo que veía. Sin dudas al detallarle todo esto a Celio,… entre los dos proyectarían una estrategia para continuar la búsqueda. Ya que su amigo, siempre fue un soñador, un místico y creyente consuetudinario de todos los misterios y magias de la selva…
Cerca de las 19 horas estaba de regreso en Sao Joaquim, fue directo a su casa, donde Doralis empezaba a preocuparse por su tardanza. Se refrescó un poco, ya que aun a esas horas la temperatura no bajaba de los 36ºC. Cenó con su mujer, y pasadas las 22 horas, fue a encontrarse con Celio.
Luego que hubo explicado a su amigo los informes proporcionados por el viejo Franco, comenzaron a planificar, una búsqueda mas intensa y minuciosa en la zona donde hallaron la susodicha moneda.
A pesar que ambos eran de modos de pensar diferentes, los dos concordaban en algo: estaban convencidos que algo mas encontrarían, sólo que ésta vez debían ir preparados para pasar tres o cuatro días en la selva…
Tomaron la decisión de hacerlo una semana mas adelante, ya que la temporada de las fuertes lluvias estaba finalizando.
Entre tanto, irían disponiendo los pertrechos que tendrían que llevar consigo, ya que pasar cuatro noches en pleno Amazonas, era una aventura de altísimo riesgo. Principalmente porque la fauna nocturna de la selva, poco o nada tiene que ver, con la que existe durante el día… En estos avatares, el que tenía mas experiencia en las noches, era Celio, debido a la búsqueda desesperada que perpetrara cuando Drulsila desapareció… En esa época estuvo casi diez días removiendo cada centímetro de los alrededores, y debió abandonar la exploración, resignado y agotado tanto física como espiritualmente… Aunque en su interior siempre albergó la esperanza que algún día la encontraría…Luego,...el tiempo, irremediablemente, le fue demostrando lo contrario…
Durante esos siete días, fueron muy ordenados y detallistas, para no olvidarse ningún elemento, por mas insignificante que fuese.
El recorrido hasta la zona en cuestión lo llevarían a cabo en dos etapas: la primera, a bordo de la camioneta de Rodolfo, para lo cual era indispensable hacer un desvío cercano a los nueve Km. Con el vehículo llegarían lo más cerca posible de las márgenes del Río Negro… Y a partir de allí, el resto del camino debían hacerlo a pie, a través del territorio Junda…
La tienda de campaña sería emplazada muy cerca del mismo lugar a inspeccionar.
La suerte los acompañó durante esa semana, ya que después de la tormenta, del citado día donde avizoraron aquél “resplandor”, no hubo mas precipitaciones en la zona. Esa ventaja climática influiría positivamente, haciendo mas sencillo y rápido el vadeo a pie del río Negro, ya que su torrente sería ostensiblemente menor.
La noche previa, se acostaron temprano, ya que la mejor hora para internarse en la jungla es al amanecer…
A las 04.00 AM. Rodolfo con su camioneta totalmente equipada, estaba golpeando la puerta de la casa de su amigo. Sólo conversaron unos instantes, tomaron una taza de masagrán, y partieron en dirección a la selva…
Según sus cálculos, llegarían a las orillas del río, cerca de las 06.00AM. Durante el viaje bromearon, rieron y hasta escucharon música,… se sentían bien,… animados…
Por diferentes intereses, tenían grandes motivaciones para realizar ese viaje: Rodolfo imaginaba encontrar una gran fortuna, que le permitiese alejarse definitivamente de la jungla y de Sao Joaquim… A Celio en cambio lo fascinaba mucho mas desentrañar el misterio que se escondía detrás de la enigmática moneda… A esas alturas del recorrido ninguno de ellos,… siquiera suponía,… que ese viaje no iba a tener retorno…al menos al mundo habitual que ellos conocían…



26 sept. 2009

AL OESTE DEL PARAÍSO -I-


PARTE I: -EL HALLAZGO-

La selva,… esa subyugante mezcla de misterios y colores,... inquietantes escenarios naturales donde todo lo inimaginable cobra vida. Donde el ser humano empequeñece, ante esa magnética explosión de la naturaleza…
Fue allí, cerca de la ciudad de Manaos, en un pequeño y olvidado pueblo llamado Sao Joaquim, donde se albergó esta historia… Una increíble historia, en la cual, todas las estructuras carecen de sentido, y donde la magia de lo sobrenatural se manifestó con total plenitud…
Sao Joaquim…diminuto pueblo ubicado 50 Km. al noroeste de Manaos, tiene una escasa población cercana al millar de habitantes.
Recorrer esa distancia no es tarea sencilla… sólo con un buen vehículo de doble tracción, se puede hacer ese camino en unas tres horas, siempre y cuando las condiciones climáticas sean favorables.
Justamente una noche hace cinco años, luego de una furibunda tormenta,… un destello en el oscuro firmamento, alarmó a los pocos pobladores que casualmente miraban en esa dirección… El relampagueo fue seguido por un zumbido sofocado, y éste, por una gran luminosidad en el horizonte,... a unos 15 Km. de las escasas e incrédulas miradas…
Luego de tres días, dos de los vecinos que habían presenciado el hecho, decidieron internarse en la selva hacia el lugar donde ese extraño resplandor se había hecho mas intenso, pera luego desaparecer misteriosamente…
Celio y Rodolfo avanzaron penosamente, a fuerza de machete para recorrer la distancia que los separaba del lugar, que según sus cálculos, estaba mas allá del río, en el territorio de los Jundas (una de las pocas tribus indígenas, que aun se mantenían aisladas de la civilización).
...Celio, siempre recordaba la relación que tuvo con una joven Junda... Su cuerpo jamás podrá olvidar el dulce salvajismo de Drulsila, ni las veces que hicieron el amor en la cascada de aquél río... Pero al evocar esos momentos, un rictus de dolor marcaba su rostro, pensando en esa mañana, cuando ella desapareció para siempre,… sin dejar el menor rastro...
Absorto en esos pensamientos caminaba junto a su gran amigo..., hasta que el olor característico del almizcle les anunciaba la cercanía, pocos metros adelante, del caudaloso río Negro, límite natural del comienzo del territorio Junda.
Para cruzarlo debían colocarse sobre la piel un ungüento hecho a base de aceite y grasa de tiburón, ya que el río estaba plagado de pirañas y el olor a escualo, era lo único realmente efectivo para impedir que ellas se acercaran.
Una vez untados los cuerpos, comenzaron a atravesar el torrente,... fue arduo hacerlo ya que las intensas lluvias habían aumentado considerablemente su caudal. Las pirañas no consiguieron lastimarlos, aunque varias veces las sintieron deslizarse peligrosamente entre sus piernas...
Al llegar a la orilla estaban exhaustos y se dejaron caer sobre la hierba para descansar y reponerse.
Ahora deberían ser cuidadosos, porque si bien los Jundas no eran una tribu hostil, tampoco estaba muy demostrado lo contrario...
Rodolfo miró la hora y comentó:...-“son las dos de la tarde,… tardamos tres horas en llegar hasta aquí,... nos quedan unas dos horas y media útiles...luego emprenderemos el regreso, no quiero hacer noche en esta maldita jungla”-...
Rodolfo a diferencia de Celio “odiaba” la selva... pero la necesitaba... Había llegado con su novia huyendo de las autoridades, que lo hicieron responsable del asesinato del hermano de ésta, en un confuso episodio acaecido cuatro años atrás en Curitiba.
Desde esa época, él y Doralis se habían refugiado en Sao Joaquim. Y gracias a su natural simpatía, habían logrado en poco tiempo un buen trabajo y varios amigos. Rodolfo era un trotamundos, un caza fortunas,... Celio en cambio era un soñador empedernido, un romántico incurable, que amaba desde la última hoja seca del otoño hasta la flor más exultante de la primavera.
Empezaron a caminar examinando con minuciosidad el terreno... No había en realidad, ninguna certeza de que pudieran hallar algo. La suposición de ambos estaba centrada en que ese resplandor, divisado 72 horas antes, se tratase de un avión correo, con destino final Manaos, y que a causa de la tormenta hubiera intentado un aterrizaje de emergencia... Lo llamativo de esa hipótesis, era que no se vio ninguna llamarada, ni se escuchó explosión alguna. Incluso la famosa iluminación fue de un blanco intenso, similar al que provoca un buen flash de una máquina fotográfica.
Hicieron un rastrillaje de más de dos hectáreas, sin hallar el menor indicio,… sin encontrar al menos una gota de aceite o restos de metal carbonizado etc...
Cerca de las cinco de la tarde decidieron regresar, con la desazón de volver con las manos vacías,… sin haber descubierto el menor vestigio de accidente alguno.
Estaban recogiendo las cantimploras, cuando Celio al agacharse vio de soslayo un reflejo en el suelo, que instintivamente lo hizo mirar en esa dirección... Volvió a inclinarse nuevamente y recogió con su mano derecha un trozo de metal muy brillante...
Se trataba de una moneda... Al observarla con detenimiento, vieron que era una pieza muy antigua; se podía leer perfectamente su valor, denominación y país de origen... Era un “Franco francés”, con emisión en 1878. Lo llamativo era el perfecto estado de conservación,… brillante y nuevo como recién acuñado...
Regresaron entonces, pensando que no había sido en vano, haber viajado hasta ese lugar alejado de la mano de Dios.
Rieron en su caminata de regreso, pensando en volver le semana entrante para localizar un supuesto “cargamento” de dinero antiguo, que sería muy bien pagado por los “compraventa” y usureros que Rodolfo conocía en Manaos...
Al día siguiente, Rodolfo se levantó muy temprano, preparó una vianda ligera, le dio un beso a Doralis, y al volante de su camioneta partió con rumbo a la ciudad de Manaos.
El camino, de por si complicado, lo estaba mas aún, debido a las intensas lluvias de los últimos días. Varias veces tuvo que descender del vehículo para colocar ramas debajo de las ruedas, y evitar de esta forma quedar empantanado. Cerca de las 12 del mediodía y con una temperatura casi insoportable, arribó a la ciudad.
Estaba realmente ansioso por mostrarle la moneda a su amigo Franco… Si había alguien en el mundo que conocía de monedas antiguas,... ése era "el viejo Franco"...
El viejo ermitaño vivía en las afueras de la ciudad en una particular casa flotante, que él mismo había construido quince años atrás. Varias veces Rodolfo le había llevado piedras preciosas, bagatelas de las tribus vecinas, cobre, bronce etc... Y nunca se había retirado con las manos vacías… A pesar que Rodolfo sabía con certeza que el viejo encarecía, y revendía todo ese material, logrando pingües ganancias, no le importaba...siempre fue "practicante" del refrán: "mas vale pájaro en mano que cien volando"...
Después de cruzar toda la ciudad, estacionó frente a la casa de Franco cerca de las 13 horas. Al verlo, el viejo aceleró su paso y fue a su encuentro. Abrazados como viejos amigos entraron en la casa. Franco colocó sobre la mesa una botella de Ron, haciendo honores a su invitado, que por su semblante, algún negocio significativo vendría a proponerle...
Una vez tomados un par de copas del exquisito elixir, Rodolfo sin dar vueltas ni explicaciones referidas al origen de su hallazgo, "exhibió" la moneda a su amigo...
El viejo, trajo una lima, un ácido y una lupa... y sentado muy cómodamente escudriñó y examinó minuciosamente la pieza... Rodolfo viendo que se demoraba bastante empezó a ponerse ansioso. Franco luego de una hora de "trabajar" dio su dictamen… Con voz pausada le explicó: ..."-Bueno amigo, tenemos algo realmente extraño aquí eh?..., la moneda es auténtica…, no es falsa, sólo que está curiosamente nueva para ser de 1878...-" Al ver la cara de asombro en su interlocutor, continuó: ..."-yo diría que fue acuñada hace no mas de un mes...jajjajajaja¡¡¡¡¡,....(rió de su propia idiotez)...."-O sea, querido amigo que,... o yo estoy fuera de mis cabales, o esta moneda es de 1878, pero se acuñó ahora...un siglo y medio después...”
Se cruzaron las miradas sin reírse y una expresión de mutua intriga los rodeó...
Aún lo ignoraban, pero esa moneda no fue encontrada por mera casualidad… Y, la “causalidad”, comenzaba a manifestarse…
Sin saberlo todavía… una extraña historia los estaba esperando…

Sergiotarot
Sergiotarot