28 sept. 2009

AL OESTE DEL PARAÍSO -III-


PARTE III: -JUNDITA


Como lo habían calculado, apenas unos minutos después de las 06.00 HS., llegaron a la costa del río Negro…Buscaron un buen lugar donde dejar la camioneta y desempacaron todos los insumos, para luego acomodarlos en sendas mochilas.
Antes de iniciar el camino que los conduciría hasta la zona donde el río se hace mas estrecho, revisaron varias veces el material que transportaban. Estaban ansiosos, pero no podían permitir que esa ansiedad, hiciera que olviden algún elemento, para luego lamentar no poder regresar en su búsqueda.
Cuando arribaron al río, ya el sol comenzaba a hacerse sentir… Si bien la temperatura era aun mas que aceptable, no superaba los 20ºC, cuando llegaran al territorio Junda esa marca estaría unos 10 ó 15 grados mas elevada. Por es misma razón, era prioritario aprovechar al máximo el “fresco” de ése momento y apurarse en cruzar el torrentoso río.
Esta vez no les hizo falta el ungüento de tiburón, ya que el caudal de agua no sobrepasaba los 50 cm de alto.… Se alborotaron sonrientes al sentir, como las pirañas intentaban infructuosamente morder sus durísimas y altas botas de cuero.
Tardaron alrededor de media hora en cruzar los ciento cincuenta metros que los separaban de la ribera oeste.
Al llegar, observaron que no estaban solos en medio de de semejante inmensidad… Un pequeño grupo de jóvenes indígenas, estaban tratando de pescar, aprovechando el bajo nivel del río. Sabían que debían ignorarlos, ya que en algunas ocasiones los Jundas eran un tanto belicosos con los extraños o forasteros.
Continuaron su avance en dirección oeste, internándose en la zona más frondosa de la selva próxima al río… Después de recorrer unos cuatro Km. llegaron por fin al lugar exacto donde siete días atrás, hallaran la misteriosa moneda… Luego de hacer un breve reconocimiento del lugar, instalaron la tienda. Hecho esto decidieron descansar un rato ya que el calor y el cansancio iban en aumento. Prepararon una rápida y liviana comida, y tomaron bastante agua, ya que es muy común en la selva, correr el riesgo de sufrir deshidratación, con una temperatura que en esos momentos superaba los 39ºC…
Siendo las 15 horas, decidieron comenzar a explorar el lugar. Para ello, utilizaron como referencia central del inicio del sondeo, el sitio del hallazgo original, que de manera muy previsora, habían dejado marcado con tinta roja en un árbol cercano.
Harían un rastrillaje con el máximo cuidado posible, con la cautela de anotar cualquier cosa que encontrasen... Como no sabían en que dirección buscar, eligieron al azar, uno cualquiera de los puntos cardinales. Por un simple motivo de comodidad, decidieron hacerlo en el sentido por el cual venían avanzando, o sea en dirección oeste. Trazaron una línea imaginaria, para hacer un barrido de aproximadamente cincuenta metros para cada lado del lugar donde habían colocado la marcación original.
La tarea en verdad era agobiante,... el sol les caía encima como una puñalada hirviente… Después de dos horas de minuciosa y prolija inspección, decidieron detener la actividad hasta el día siguiente. Planificaron recomenzar a las 05.00 Hs, ya que sin duda alguna, el lapso del amanecer era el momento mas provechoso para tal desgaste físico.
Antes de volver al campamento, delinearon bien la zona que habían revisado, y fueron acopiando varias ramas secas, troncos y mucha hojarasca, para encender una gran hoguera...
Debían ser muy cuidadosos en mantener un buen fuego nocturno, para evitar la aproximación de animales, que para esas horas, con seguridad, ya habrían detectado su presencia.
Prepararon una cena abundante y decidieron a pesar del calor, dormir dentro de la carpa, no sin antes tomar la precaución de intensificar bastante el fuego…
Les costó notablemente conciliar el sueño, en parte por el cansancio y además por los perpetuos sonidos nocturnos, que por momentos eran ensordecedores…
Se despertaron varias veces durante la madrugada, incluso Rodolfo salió con su revólver en un par de ocasiones, creyendo escuchar el rugido típico de un león merodeando los alrededores… No lo tranquilizaban en lo más mínimo, los comentarios explicativos que hizo Celio al respecto. Repitiéndole, en mas de una oportunidad, que no existían leones en el Matto Grosso… Algo por cierto, de ninguna manera comprobado científicamente.
Las primeras luces del alba, los sorprendieron tomando café cerca del fuego, que aun mantenía una llama más que moderada.
Fue en ése momento cuando a Celio le pareció percibir que “alguien” los estaba observando…De inmediato le hizo un súbito gesto a Rodolfo, y éste tomó su potente linterna para alumbrar instantáneamente en la dirección que Celio le indicaba… Ambos pudieron ver “algo” que se escondía detrás de los matorrales… Rodolfo, en forma instintiva, tomó su arma y apuntó contra la arboleda… Su amigo lo detuvo enérgicamente, conociendo perfectamente la impulsividad de Rodolfo… Le explicó que una detonación de su calibre 45, no haría otra cosa que provocar un innecesario estado de alerta en la población Junda, algo que podría poner en alto riesgo sus planes…
Muy cautelosamente fueron en dirección a los arbustos…Y estando a escasos cinco metros, Rodolfo enfocó el reflector, en dirección a la espesura…Apenas pudieron distinguir, como un pequeño animal corría muy velozmente y zigzagueante,… perdiéndose entre los árboles… Ninguno de los dos, pudo darse cuenta con certeza de que especie se trataba. Hicieron un breve razonamiento y realmente se encontraban sorprendidos, ya que el animal era de tamaño pequeño, algo que no coincidía con la percepción que tuvo Celio, al sentir la fuerza de la mirada a sus espaldas… Pensaron en una hiena, aunque éstas no suelen escaparse y mucho menos a tanta velocidad…
Es muy sabido que en la selva no existen cuadrúpedos pequeños, del tamaño de un animal doméstico, como por ejemplo perros, gatos, ardillas…etc.… Ya que serían presas muy indefensas para la fauna que puebla la zona. Terminaron por creer que seria una liebre salvaje, escapada de un criadero de cazadores clandestinos; y que para esas horas ya formaba parte del desayuno de algún puma hambriento… La teoría, en verdad no los conformaba en lo mas mínimo, pero era lo único que se aproximaba someramente a la realidad…
Terminado el suceso, se prepararon para continuar la búsqueda, aunque Celio no podía dejar de sentir, aquélla penetrante mirada en su interior…
Estuvieron todo ese día rastrillando el terreno, prácticamente sin descansar ni un instante. Cuando el sol se escondía tras el horizonte, la superficie que habían inspeccionado era aproximadamente de una hectárea.
Estaban realmente agotados y comenzaron a sentir los primeros síntomas del desánimo…
Recorrieron muy lentamente y jadeantes el camino de regreso al campamento…
Volvieron callados, sólo pensando en comer algo y descansar, para reponer las energías perdidas. Cuando faltaba poca distancia para llegar, Celio volvió a sentir “esa mirada” detrás suyo… Esta vez lo tomó suavemente a Rodolfo del brazo y le hizo un gesto, para que éste adelantara sus pasos… Su amigo entendió rápidamente y aceleró su marcha… Celio, al unísono, detuvo su andar y se dio vuelta muy despacio… Y allí estaba,…¡¡¡su mente no podía creer lo que sus ojos le estaban exhibiendo!!!... A escasos diez metros de él,… un bellísimo gato siamés lo observaba con meticulosa atención… No pudo evitar sonreírse, a pesar de la profunda sorpresa generada por tan increíble “espécimen”… Se acercó con cautela y el gato continuaba quieto,…con la mirada fija,…clavada en sus ojos… Cuando estuvo frente a él, lo acarició y el animal respondió con gratitud sus caricias. Luego lo alzó en brazos y lo llevó consigo hasta el campamento.
Rodolfo al verlo,… habló fuerte y sarcásticamente: -“… ¿no me dirás ahora que “esta” es la fortuna que vinimos a buscar no?...”- Rieron a carcajadas y por un buen rato se olvidaron del cansancio y los dolores musculares…
El gato se sentía evidentemente muy cómodo con ellos. Sólo había algo que les llamaba profundamente la atención… En los momentos que el animalito estaba quieto, lo miraba a Celio, muy fijo y luego giraba su cabeza, para dirigir su vista siempre en una misma dirección… Se cambiaron de lugar, a modo de prueba, y la actitud del gato seguía siendo la misma… Después de observar a Celio…miraba siempre en dirección oeste… Parecía evidente que trataba de señalarles “algo”... Gesto que ellos aun no estaban en condiciones de interpretar…
Fuera de esta circunstancia, el comportamiento del gato era totalmente normal, y de forma muy resuelta, se transformó en un integrante más del campamento…Dicho en otras palabras, el pequeño “siamés” había conquistado rápidamente su corazón... Aunque siempre mostraba una notoria predilección por Celio, sin perderse en absoluto ningún movimiento que éste hiciera.
La noche se presentaba tranquila y muy luminosa, debido a la ausencia de nubes y a una hermosa luna llena en el horizonte…A Celio le valió ese momento para recordar con mucha nostalgia aquellos versos hermosos de Pablo Neruda : “…la noche está estrellada y tiritan azules los astros a lo lejos…mi alma no se contenta con haberla perdido”… En recuerdo obvio de su amada Drulsila…
Cerca de las 22 horas comieron una riquísima cena preparada por Rodolfo, a base de frijoles. Hasta “Jundita”-así bautizaron al gato-, comió con muchas ganas de aquélla comida. Luego de charlar un buen rato, decidieron irse a dormir. Cuando estaban invitando a su nuevo “huésped” para compartir la carpa, escucharon un zumbido tan familiar como aterrador, que los paralizó… ¡¡¡Una serpiente de cascabel los esperaba amenazadora en su clásica posición de ataque!!!…Se quedaron muy quietos,… estaban lejos del revólver de Rodolfo,…y cualquier movimiento podría ser letal…¡¡¡Ambos sabían la horrible muerte que les provocaría, sólo un ínfimo mordisco cargado de ponzoña, de ese animal!!!...
La “cascabel” parecía tener todo bajo control,… estaba ubicada sólo a tres escasos metros de sus cuerpos,… esperando el momento preciso para atacarlos…Se miraron uno al otro sin resolver como actuar… Sintieron fluir por la sangre, y la piel el sudor frío provocado por el exceso de adrenalina…En ese momento,…ocurrió lo inesperado,…¡¡¡El gato se interpuso imprevistamente entre ellos y la serpiente!!!... Rodolfo pensó: “… ¡¡¡es ahora o nunca”!!!..., y se abalanzó de bruces sobre su arma… Celio saltó un metro a la derecha cerca de la carpa… Dejando a Jundita cara a cara con el siniestro reptil… Cuando Rodolfo apareció con su 45 en la mano derecha y lista para disparar en la cabeza de la maldita serpiente,…fue mudo testigo del hecho asombroso que ocurrió: … El gato estaba mirando fijo a la alimaña, como queriendo inyectarla con la mirada… A los pocos instantes, la víbora comenzó a retorcerse y segundos después cayó hacia atrás… Cuando ambos se acercaron ya había muerto…
Instintivamente se aproximaron a Jundita, para ver si no estaba lastimado, y al hacerlo, el gato se sumó a los dos, y refregó la cabeza por sus piernas, demostrándoles con claridad que no tenía ninguna herida...Y muy tranquilo, se acomodó en un rincón de la carpa, como si nada hubiera ocurrido…
Sergiotarot