27 sept. 2009

AL OESTE DEL PARAÍSO -II-


PARTE II: -LA BUSQUEDA-

Durante el viaje de regreso, Rodolfo tuvo todo el tiempo del mundo para planificar que hacer ahora… El tenía una personalidad práctica, algo pragmática, creía lo que veía. Sin dudas al detallarle todo esto a Celio,… entre los dos proyectarían una estrategia para continuar la búsqueda. Ya que su amigo, siempre fue un soñador, un místico y creyente consuetudinario de todos los misterios y magias de la selva…
Cerca de las 19 horas estaba de regreso en Sao Joaquim, fue directo a su casa, donde Doralis empezaba a preocuparse por su tardanza. Se refrescó un poco, ya que aun a esas horas la temperatura no bajaba de los 36ºC. Cenó con su mujer, y pasadas las 22 horas, fue a encontrarse con Celio.
Luego que hubo explicado a su amigo los informes proporcionados por el viejo Franco, comenzaron a planificar, una búsqueda mas intensa y minuciosa en la zona donde hallaron la susodicha moneda.
A pesar que ambos eran de modos de pensar diferentes, los dos concordaban en algo: estaban convencidos que algo mas encontrarían, sólo que ésta vez debían ir preparados para pasar tres o cuatro días en la selva…
Tomaron la decisión de hacerlo una semana mas adelante, ya que la temporada de las fuertes lluvias estaba finalizando.
Entre tanto, irían disponiendo los pertrechos que tendrían que llevar consigo, ya que pasar cuatro noches en pleno Amazonas, era una aventura de altísimo riesgo. Principalmente porque la fauna nocturna de la selva, poco o nada tiene que ver, con la que existe durante el día… En estos avatares, el que tenía mas experiencia en las noches, era Celio, debido a la búsqueda desesperada que perpetrara cuando Drulsila desapareció… En esa época estuvo casi diez días removiendo cada centímetro de los alrededores, y debió abandonar la exploración, resignado y agotado tanto física como espiritualmente… Aunque en su interior siempre albergó la esperanza que algún día la encontraría…Luego,...el tiempo, irremediablemente, le fue demostrando lo contrario…
Durante esos siete días, fueron muy ordenados y detallistas, para no olvidarse ningún elemento, por mas insignificante que fuese.
El recorrido hasta la zona en cuestión lo llevarían a cabo en dos etapas: la primera, a bordo de la camioneta de Rodolfo, para lo cual era indispensable hacer un desvío cercano a los nueve Km. Con el vehículo llegarían lo más cerca posible de las márgenes del Río Negro… Y a partir de allí, el resto del camino debían hacerlo a pie, a través del territorio Junda…
La tienda de campaña sería emplazada muy cerca del mismo lugar a inspeccionar.
La suerte los acompañó durante esa semana, ya que después de la tormenta, del citado día donde avizoraron aquél “resplandor”, no hubo mas precipitaciones en la zona. Esa ventaja climática influiría positivamente, haciendo mas sencillo y rápido el vadeo a pie del río Negro, ya que su torrente sería ostensiblemente menor.
La noche previa, se acostaron temprano, ya que la mejor hora para internarse en la jungla es al amanecer…
A las 04.00 AM. Rodolfo con su camioneta totalmente equipada, estaba golpeando la puerta de la casa de su amigo. Sólo conversaron unos instantes, tomaron una taza de masagrán, y partieron en dirección a la selva…
Según sus cálculos, llegarían a las orillas del río, cerca de las 06.00AM. Durante el viaje bromearon, rieron y hasta escucharon música,… se sentían bien,… animados…
Por diferentes intereses, tenían grandes motivaciones para realizar ese viaje: Rodolfo imaginaba encontrar una gran fortuna, que le permitiese alejarse definitivamente de la jungla y de Sao Joaquim… A Celio en cambio lo fascinaba mucho mas desentrañar el misterio que se escondía detrás de la enigmática moneda… A esas alturas del recorrido ninguno de ellos,… siquiera suponía,… que ese viaje no iba a tener retorno…al menos al mundo habitual que ellos conocían…