5 ago. 2009

SIN COMPASIÓN


Y así sin ninguna compasión consigo mismo, ni con aquella que era capaz de dar su aire si su aire él lo necesitara.
Renuncio a todo, decidió refugiarse entre sus muertos cuando le sobraba vida. El miedo y la cobardía le pudieron no fue capaz de mirar la felicidad de frente, tomarla ni vivirla, Se convirtió en un ser muerto en vida navegando en la oscuridad, rumiando sus tristezas, hurgando en sus heridas y desamores, se inundo de soledades y amarguras, se volvió un huraño sentado en la puerta de la vida esperando la muerte cuando le sobraba vida.
Mientras la vida le ofrecía un arco iris, una luna llena, una noche llena de estrellas que traía en la brisa el amor de aquella que lo amaba…pero él había perdido toda sensibilidad y sus ojos había vendado para no ver ni asumir la realidad y a su triste corazón lo tenia prisionero amordazado y encadenado.
Se arrojo al olvido, cayo al abismo de la desesperación. Corto sus alas y la desesperanza se instalo en él.
Se abandono por completo se negó la luz , se negó a ser feliz porque le daba miedo, pensaba que no tenia derecho que tenia que sufrir, que estaba viejo y cansado decía, pero la realidad era otra, le faltaba mucho por vivir aún.
Y todo esto era una excusa porque era un cobarde que le daba pánico vivir , era un ser débil incapaz de arriesgar y de luchar por lo que quería y amaba, ante el primer obstáculo se frenaba y renunciaba, daba todo por perdido antes de dar la batalla,.
Aquella que lo amaba tanto trato de mostrarle, de enseñarle a disfrutar la vida a plenitud, pero el se empeñaba en aislarse en encerrarse y como excusa por bandera anteponía siempre el dolor.
No se daba cuenta que con su actitud no solo se condenaba él sino que también condenaba aquella que lo amaba tanto.
Él no lograba ver más allá de sus narices donde la luz aparece, donde la tormenta cesa y llega la calma y el sol resplandece nuevamente, donde las lágrimas dejan de fluir y la sonrisa se instala…
Donde se aprende que el amor no es sufrir, que la renuncia no sirve de nada, donde la muerte no llega cuando se desea sino cuando nos toca.
Donde se aprende que la vida es un ratito, que hay que vivirla día a día sin dejarla escapar y con intensidad, que el hoy es un presente y el presente es un regalo.
Pero aquella que lo amaba no se dio por vencida y le pidió a la luna le permitiera acompañarla y sentarse en su borde en las noches de luna llena, para así velar por su amor y llegar a él transformada en rayitos de luz de plata y darle su luz y acariciarlo suavemente dejándole su amor sin que él se percatara que era ella quien velaba y cuidaba de él en noches de luna llena .
Desde su luna todas las noches elevaba sus plegarias al universo al unísono por su amor.
D/A
Maria Jiménez V.
escaam1967@hotmail.com