4 nov 2009

EXORCISMO


Esta es mi familia y este payaso me quiere venir a echar.
¡¡¡Son míos!!! Es mi familia, no voy a dejarlos, sin ellos me encontraría solo.
No sé por que vinieron a este lugar a expulsarme. Ni siquiera es su iglesia.
¡¡¡Me quieren atar ahora!!! No se los voy a permitir, no quiero dejar a mi familia. Menos porque este gil me obligue.
¡¡¡La Puta madre!!! Me están atando. ¿Que hacen que nadie viene en mi auxilio? ¿Porque no me defienden?
He estado con ellos desde hace generaciones y ahora quieren alejarme...

Martín no podía seguir mirando. No sabia si estaba bien o mal lo que estaba pasando. Se habían acercado a la iglesia evangélica del pueblo para dar consuelo a su abuelo. El cáncer de pulmón lo estaba consumiendo y toda la familia estaba de acuerdo en buscar toda la ayuda necesaria. Él nunca había estado muy convencido. Era LEAL. No fiel, leal. Era católico y no veía con buenos ojos la visita al templo. Era como traicionar a SU Dios.
Salieron temprano. Laurita, su prima, Esteban su papá, la Abuela Nélida y el abuelo Félix. Cuando llegaron ya estaba el Pastor esperándolos. Acercaron la silla de ruedas al altar y el hombre empezó a hablar con el abuelo. A Martín no le gustaba nada que mientras el abuelo descargaba su alma, el tipo ese mirase de reojo a su papá y después a él. El abuelo se agitaba con facilidad. Estuvo hablando unos diez minutos y tuvo que parar a descansar. Entonces, el Pastor, Ricardo se llamaba, empezó a hacer preguntas sobre la familia. Hacia hincapié en los hombres de la familia.
La historia de los hombres de esta familia no era del todo feliz. Todo lo contrario. La muerte prematura era una constante. Accidentes automovilísticos. Caídas. Enfermedades. Un tío abuelo de Martín había contraído hanta virus. Trabajaba en una oficina como contador. Un día su secretaria había faltado y él había bajado al deposito en busca de un bibliorato. En diez días había muerto en medio de una dolorosa agonía. Se descubrió que en el depósito de la empresa, había un ratón infectado. Solo un ratón.
Las desgracias de la familia nunca se habían relacionado. Al menos no como lo estaba haciendo Ricardo en ese momento. El pastor vio en un demonio al responsable. Martín creyó que ese bicho anidaba en el alma de su abuelo, por eso se moría. La sorpresa fue grande cuando Ricardo explico que el abuelo ya no lo tenia. Giro y quedo de frente al padre de Martín. Esteban lo miro desafiante y de pronto se rió. Martín y Laurita se abrazaron asustados. Esteban comenzó a gritar con voz gruesa, sus ojos se pusieron negros completamente, no había nada blanco, sus iris se había agrandado hasta tomar posesión de todo su ojo.
Ahí empezó todo. Martín vio como Ricardo con vos pausada, tranquila y firme, le ordenaba al demonio que saliera de su padre. Mientras, Esteban se debatía entre la posesión y la normalidad. Cuando el demonio dominaba su cuerpo, su voz era profunda, su risa daba miedo, sus ojos se convertían en los de un tiburón. Cuando Esteban recuperaba su cuerpo, lloraba, vomitaba bilis. En esos momentos el pastor le pedía que confiara en Jesús, que confiara en Dios, que permitiera la entrada del Espíritu Santo en su alma para que expulsara al demonio. Cuando la posesión volvía, Ricardo le ordenaba en nombre de Dios que se fuera, que volviera a las tinieblas.
Esteban comenzó a acercarse a la abuela, con la mano alzada. Entonces Ricardo le pidió a Dios que lo atara. El padre de Martín comenzó a girar sus brazos, una fuerza invisible se los torcía hacia atrás. En ese momento Laurita y Martín, que seguían abrazados y llorando, se miraron y recordaron. Una vez visitaron una Iglesia y vieron una imagen de un arcángel alado que con su espada sometía al diablo. Les contó su mama, que ese era San Miguel Arcángel. El guerrero mas fuerte del ejercito divino. Sin saber que fuerza los impulsaba, o confiando en que fuera la fuerza divina, Laurita y Martín comenzaron a pedirle a San Miguel Arcángel que sometiera a ese demonio que amenazaba con hundir a Esteban.
El pastor si buen no creía mas que en Jesús y Dios, entendió que se necesitaban todas las fuerzas. Entonces el abuelo Félix, hablo con vos firme, sin un dejo de agitación:

Por la fuerza de la Fé, te pedimos que abandones este cuerpo y a esta familia. San Miguel Arcángel Príncipe de la milicia de Dios, te pedimos que dejes el camino descubierto para que Jesús se abra paso en el alma de mi hijo, para que Dios expulse a este demonio y vuelva a las tinieblas que es donde pertenece. Por ultima vez, te damos la oportunidad de alejarte y no volver más. Si no lo haces, que la fuerza de Dios caiga con todo su poder.
Esteban aulló y cayó desmayado.

Ahí viene el barbudo este otra vez. Esta entrando en su cuerpo en su alma y me expulsa. Me echa otra vez a las tinieblas. Él, el hijo de Dios, del Dios que expulsó a mi amo, el más bello de todos los arcángeles, el príncipe. Que lo condeno... si supiera que la misma naturaleza del hombre es la que nos permite vivir... si supiera que el libre albedrío que Él les brindó es la puerta de entrada para nosotros... ningún hombre vive de acuerdo a SUS leyes, todos son débiles. Aprovechamos esa debilidad para entrar. Ahora me expulsan, pero ya encontrare otra familia... la eternidad es SUYA, Él perdona a todos y los hace vive en su gracia eterna, pero la Tierra, la vida terrenal es nuestra, jamás desapareceremos. Espero que ninguno de los hombres se den cuenta cuan fácil es hacernos desaparecer. Sabemos, mi amo sabe, que nunca podremos contra el poder de Dios, pero la falta de Fé nos permite estos ratos de regocijo. La revancha de envenenar el alma de alguno de Sus hijos. Esta llegando el día y tengo que huir otra vez, las tinieblas son mi hogar, y esta alma se esta llenado de luz. Me quema, me desintegra... vuelvo con mi amo, a la oscuridad...

Se hizo un silencio grave en la Iglesia y la luz inundó el templo. Martín, Laura, Nélida, Félix y Ricardo supieron que todo había terminado y que la unión de la Fé había vencido al diablo una vez más. Esteban habló en sueños con una voz dulce y serena:

La palabra de Dios, su reino, es enorme... cada religión, cada creencia y cada culto toma solo una parte de ese reino. Como una caja de regalos enorme donde cada ser toma solo uno. Cuando los hombres entiendan que solo toman un regalo y no todos, cuando cada religión culto y Fé entienda que la unión hace la fuerza, desaparecerá el mal sobre la tierra. La unión es la única salvación.

Entonces, Esteban despertó. Todos agradecieron a Dios que no recordara nada y se comprometieron a llevar esta palabra de unión.
Desde ese día la familia de Martín no sufrió mas desgracias ni perdidas trágicas. Desde ese día, Ricardo se visita con Guillermo, el sacerdote de la parroquia cercana. Juntos buscan los puntos de unión entre ambas religiones. El rabino Sergio de la sinagoga de la ciudad escuchó esta historia. Hace poco visito la parroquia y comenzó a formar parte de la unión. Están buscando budistas, hinduistas, luteranos, protestantes, musulmanes y miembros de todas las religiones existentes. Juntos van a buscar desterrar el mal de la tierra.

Any

9 oct 2009

LA VOZ DE SU MIRADA




Caminando por la calle (entre la Av. La Playa y Junín) me crucé con su mirada, era una mirada llena de tristeza, temor, dolor, desamor, rabia, ira…Era una mezcla de sentimientos los que se percibían en su mirada dura y reclamante.
Su inocencia ya no estaba, se la habían arrebatado. Era como si la hubiera vivido toda de golpe en su corta edad.
No tenía más de diez años, su cuerpo era el de un niño, pero mirada de quien ha vivido demasiado.
Le robaron su niñez se la arrebataron a la fuerza. Iba vestido con harapos, su carita y sus manos sucias, enmugrecidas, se le notaba el hambre por encima y la esperanza rota en mil pedazos.
No podía apartar la mirada de aquel niño tratando de descubrir como podría ayudarlo. De repente en el silencio ensordecedor de aquel momento, con la voz de su mirada empezó hablarme…
Señora, señora si puede ayudarnos somos muchos en la misma situación, nos han condenado a no ser escuchados somos ignorados y parece que hasta invisibles nos vamos volviendo ante las naciones y pueblos. Y ni hablar de aquellos que tienen el poder y el dinero para ellos no existimos, solo se acuerdan de nosotros cuando quieren popularidad o salir en las portadas de revistas mostrando lo altruistas que son.
Ayúdenos; lleve nuestro mensaje, proclámelo a los cuatro vientos con voz alta, clara y fuerte.
Si todos los hombres se unen y escuchan nuestro mensaje y nos toman en cuenta por fin, nuestro mundo tendrá un mejor futuro para todos.
Vaya señora, dígales que paren las guerras, que no derrochen así, que lo que invierten en ellas lo inviertan en educación, que se repartan mejor las riquezas y se erradique la pobreza de las cuatro esquinas del planeta…
Que se enseñe el respeto por la vida, y la diferencia de opinión. Que tengamos buena infancia basada en el amor.
¡Cuando van abrir los ojos… y van aprender a escuchar!
Cuando van a tomar conciencia los adultos y se van a dar cuenta que los hombres del mañana están en vuestras manos, somos nosotros los niños y que de ustedes aprendemos todo, que lo que nos enseñan hoy será lo que hagamos en el futuro.
Porque somos arcilla esperando ser moldeada, somos esponjas que todo lo absorbemos, que todo lo vemos, que todo lo escuchamos, que todo lo aprendemos, no solo de lo que nos dicen con palabras sino del ejemplo que nos dan con sus actos y acciones.

Empiecen a cambiar esquemas en su forma de vivir, respeten los derechos humanos y en especial los de nosotros los niños, Solo así podrán ofrecernos un mundo mejor.
Para que todos tengamos una familia, un techo, educación, derecho a la salud tanto física como mental. Que tengamos una sana alimentación, un vestir y un abrigo para no pasar frío y no se olviden de nuestra diversión, jugando también se aprende.
Dedíquennos tiempo y mucho amor.
Permítannos vivir cada etapa de nuestras vidas y disfrutarlas una a una.

Lo miraba asombrada y mientras me preguntaba: como puede ser posible que a su corta edad me hable de esta manera, con tanta sabiduría...

¡Ey! ¡Eyyyy!...
Señora a mi corta edad como usted dice he vivido más de lo que me tocaba, se que es el frío inclemente, la pobreza, el hambre y la ignorancia de los corazones duros, la violencia me ha tocado, me ha arrastrado, me ha envuelto a tal punto de verme en medio de dos fuegos cruzados, la guerra que promueven muchos de los adultos por avaricia y sed de poder me dejo huérfano y solo.

En ese momento abrí mi bolso buscando dinero para que tuviera con que comprar algo para comer, pero tal fue mi sorpresa cuando con la voz de su mirada me recriminó diciéndome “Señora guarde sus monedas, sus billetes y mucho más su pesar”, sea valiente señora y hágase escuchar, alce su voz bien fuerte y sus letras, su pluma y sus actos también para que la puedan escuchar, que alguien la seguirá y a este otro alguien mas se le unirá y así formando cadena el mensaje se expandirá por los cuatro puntos cardinales de la tierra se escuchara .

No resistí más y en ese momento mis ojos se inundaron y las lágrimas rodaron por mi rostro sin poderlo evitar.
Señora, volví a escuchar aquel niño llamarme, no llore por mi, no llore más…
Hay mi niño, (con un nudo en la garganta) le respondí: Sino lloro por ti sino por mi. Es cierto que he vivido mucho y he sufrido también. El dolor ha dejado huellas y he sufrido pérdidas también… pero nada en comparación con lo que te ha tocado vivir a ti…

Alzaré mi voz, mi pluma, mis letras, mis actos y acciones también, lo haré alto, claro y fuerte y tu historia y muchas más contaré…
No descansaré hasta que logre ser escuchada en todos los rincones del mundo y logre cambios también.

La voz de su mirada se acalló y en sonrisa se convirtió…

D/A
María Jiménez V.
(Septiembre de 2009)

María Jiménez V.